28 abril 2014

Periodismo y periodismo cultural. M. Evangelina Vázquez


Radar del diario Página 12

Periodismo y periodismo cultural


María Evangelina Vázquez



El periodismo cultural resulta un método de interpretación de la realidad cultural. El periodismo cultural en los suplementos interpreta que “lo cultural” es un conjunto de libros y de obras de arte. El periodismo, en primer lugar, interpreta la realidad y por consiguiente, interpretan lo que es la cultura, de acuerdo con la selección temática que ofrecen. De ello se desprende que un análisis de sus contenidos mostrará lo que cada suplemento interpreta por cultura. El periodismo, según Gomis, puede considerarse un método de interpretación sucesiva de la realidad social. En el caso del periodismo cultural, la realidad cultural que interpretan los suplementos culturales es, básicamente, aquella ligada al universo del libro y de las obras de arte, pero esta interpretación de la realidad cultural  resulta incompleta.


Por otra parte, el editor del suplemento juega un rol fundamental al ser el principal responsable de la selección de contenidos que se publican. Actúa de este modo, como un gatekeeper. Esta figura, en la jerga periodística, hace referencia a los editores que actúan como guardabarreras o porteros de la información. Son ellos quienes deciden qué es lo que entra y qué queda afuera, al elegir qué contenidos se incluirán y cuáles serán descartados en los medios. El concepto de fuente periodística también resulta importante en la determinación de los contenidos o temario de un medio. 


En el caso del periodismo cultural, las fuentes no se necesitan para suministrar noticias pero sí para suministrar información. El periodismo cultural en los suplementos, por lo general, suele confiar  demasiado en las fuentes que recibe de sectores interesados, en este caso, las editoriales que funcionan como fuentes cuando anuncian a los editores de un suplemento cultural que se ha publicado un nuevo libro. Lo mismo sucede con los museos y las galerías de arte, al anunciar que han inaugurado una nueva muestra. 


De acuerdo con Gomis, se suele pensar que el medio es el que busca las noticias: la imagen convencional del periodista es la de una persona que persigue tenazmente una noticia y que no para hasta conseguirla. Sin embargo, este autor considera que esta imagen del periodista es más fantástica que verdadera y que, aunque existen excepciones, la regla es que pase lo contrario. Por lo general, las noticias asedian al medio y no es éste el que busca las noticias. Nuevamente, esta apreciación puede aplicarse al periodismo cultural en los suplementos, aunque éstos no publiquen noticias sino notas, entrevistas, reseñas. Por un lado, el hecho de que la información sea suministrada al medio por la fuente, facilita la tarea del periodista. Pero por el otro, puede llegar a empobrecer el contenido temático de los suplementos. Cuando los suplementos se nutren casi exclusivamente de la información proporcionada por las editoriales y organizan sus contenidos en torno de los anticipos de libros, las entrevistas a los autores de libros recientemente publicados y las reseñas de estos mismos libros, el resultado puede ser un suplemento poco innovador y monótono. 


Como lo señala Gomis, el medio actúa, en un primer momento, como receptor de información, ya que recibe estímulos de la realidad circundante. Luego, cuando el periodista asimila estos estímulos que le llegaron en forma de mensajes diversos, elabora una respuesta ante estos estímulos. En una segunda instancia, actúa como emisor: emite su mensaje, sobre la base de la elaboración de los estímulos que recibió de la realidad circundante. Al mismo tiempo, a lo largo del proceso de redacción del mensaje, el periodista realiza un proceso de interpretación. Pues bien, los periodistas culturales deberían ser receptores atentos a los estímulos provenientes de la realidad cultural circundante. Es preciso que los periodistas estén alertas para captar nuevas tendencias en la cultura, procesos sociales que se dan en la cultura, cambios y transformaciones culturales. En la medida en que los periodistas culturales desarrollen su capacidad como receptores, podrán, como consecuencia, ser emisores competentes, dispuestos a transmitir al público, diversos aspectos de esa realidad cultural cambiante que ellos deben interpretar. 



Cultura y Nación del diario Clarín.
Sustituido posteriormente por la Revista Ñ


Si se quiere vincular el periodismo general con el periodismo cultural es pertinente citar algunos de los rasgos fundamentales del discurso periodístico. Los tres más relevantes para este análisis son la actualidad, la novedad y el interés público. La actualidad implica que la noticia es lo que se acaba de producir, anunciar o descubrir. La novedad implica que el hecho noticiable se sale de la rutina cotidiana, que es excepcional. 


En cuanto a la actualidad económica, política y social, Beccacece opina que el suplemento puede servir como herramienta para reflexionar sobre ella, aunque también para mostrar que existe una realidad más allá. “Me parece que no le hace bien ni al público ni a nadie que todo el tiempo aparezcan notas sobre el horror que estamos viviendo, porque el horror que estamos viviendo no es que lo estamos olvidando; lo estamos padeciendo”, sostiene. De todas formas, ésta no es excusa para concentrar los contenidos de un suplemento cultural exclusivamente en la actividad bibliográfica y artística. Otro rasgo importante del discurso periodístico es el interés público. Éste implica que “ los hechos periodísticos tienen como característica fundamental la de ser punto de referencia o la de servir a las expectativas y necesidades de información de un público masivo”. El periodismo cultural es un área especializada del periodismo y como tal no va dirigida a la totalidad de la audiencia de un medio. No obstante, se considera que una ampliación y un enriquecimiento de los contenidos del periodismo cultural podrían interesar a un público mayor que aquel que está específicamente interesado en la actividad bibliográfica y las obras de arte. “Para mí, los suplementos culturales, hoy en la Argentina, son muy sectarios”, esgrime Fernández Cicco. Cicco, editor de la sección Cultura de la revista Noticias, critica el hecho de que los suplementos culturales se concentren en la actividad bibliográfica y artística y que sean indiferentes ante otras manifestaciones de la cultura. Sobre la base de esta consideración, se propone un periodismo cultural que no apunte específicamente al lector de críticas, reseñas, anticipos de libros y entrevistas a los autores de los libros, sino a un lector interesado en distintos aspectos de la cultura.


Fontcuberta considera que existen dos clases de periodismo: el que se encarga de difundir hechos y el que difunde ideas. Las noticias son aquellas que difunden hechos, pero existen otros géneros presentes en el periodismo cultural que ponen el énfasis en el carácter interpretativo y no tanto en el informativo y que privilegian las ideas antes que los hechos. De todas maneras, las noticias referidas a “lo cultural” tal como lo entienden los medios, se publican en las secciones culturales del cuerpo del diario y no en el suplemento cultural (este tema se desarrolla en un apartado posterior). Por lo general, la función que se le atribuye al periodismo cultural en los suplementos es la de difundir e interpretar : ideas, obras literarias, obras de arte, corrientes del pensamiento. Y otra función muy importante de quienes escriben en estos suplementos es la de ejercer la crítica. Ahora bien, esta difusión e interpretación de ideas contrasta con el concepto de noticia como la publicación o divulgación de un hecho. 


Fontcuberta define a la noticia como el texto que cumple con la función básica : “ explicar la máxima información en torno a un hecho, en el menor tiempo o espacio posible, y con la mayor eficacia comunicativa”. Por otro lado, y en forma complementaria, esta autora define al periodismo como “la comunicación periódica de un hecho que acaba de ocurrir o descubrirse (...)”. Además, establece que la comunicación periodística se sigue vertebrando en torno a tres ejes básicos: el acontecimiento, la actualidad y el período. ¿Pero qué es un acontecimiento para el periodismo cultural? Si se considera que son acontecimientos la publicación de un libro, la inauguración de una exposición, el fallecimiento de una figura célebre en el ámbito intelectual o artístico y el otorgamiento de un premio a un escritor, entonces se podría afirmar que el periodismo cultural en los suplementos tiene en cuenta los acontecimientos del entorno intelectual y artístico. 



Pregón Cultural de Jujuy.


No obstante, si bien las notas publicadas en estos suplementos pueden referirse a estos acontecimientos, no harán de la información del hecho el eje del texto. Por el contrario, siempre se concentrarán en las ideas, en la interpretación y en la crítica de la obra de un escritor o artista. Por este motivo el periodismo cultural incluye otra clase de géneros que no son noticias. Las noticias implican que debe haber un hecho actual y novedoso que justifique su divulgación. Claro está que el sujeto observador es quien da sentido al acontecimiento. Y, se podría agregar, que es este mismo sujeto, en este caso, el periodista, quien determina cuáles son los acontecimientos y cuáles, entre estos acontecimientos, merecen ser transformados en noticias para ser consumidas por los lectores de los diarios. En consecuencia, se podría decir que los diarios necesitan que se produzcan hechos novedosos en forma periódica para alimentar sus rutinas informativas. De todos modos, quienes determinan cuáles de estos hechos son novedosos o constituyen un “acontecimiento” digno de cobrar la forma de noticia son los periodistas.


Esta necesidad de los diarios de encontrar o interpretar ciertos hechos como novedosos puede entrar en conflicto con los rasgos del periodismo cultural, tal como lo entiende el crítico y periodista cultural, Guillermo Saavedra. Esta velocidad que exigen los medios puede chocar con los ritmos del periodismo cultural, aún cuando los suplementos de cultura se publican una vez por semana. Saavedra ha sido editor de los suplementos culturales de distintos medios y reconoce que lo que más le han pedido y lo que siguen pidiendo, tanto los secretarios de redacción como los directores de diarios y revistas, es que los suplementos o las zonas dedicadas a cultura se mimeticen con el resto del diario, que se parezcan cada vez más a las secciones de espectáculos o de moda y que creen la ilusión de que se está aportando algo novedoso. Según Saavedra, en la cultura, los procesos son más lentos, más complicados y menos lineales que en otras áreas y no se puede, en una sección o un suplemento cultural, trabajar sobre la base de una ilusión de la renovación y la novedad constante. “Yo no puedo, en un semanario o en un suplemento cultural, inventar un escritor genial y nuevo todas las semanas, ni una tendencia literaria, pictórica o musical, nueva y revolucionaria y novedosa para consumir todas las semanas”.


Saavedra opina que hay grandes “noticias” que no son espectaculares pero que están allí, que son libros, ideas, obras, discursos, reflexiones críticas y renovadoras sobre la realidad y sobre el pasado que también es parte de la realidad. Si bien es cierto que un periodismo cultural que rescata ideas del pasado, como parte del patrimonio cultural no puede seguir los mismos ritmos que el resto del diario, también es cierto que el periodismo cultural no debe quedarse con la mirada puesta exclusivamente en el pasado sino encontrar la manera de relacionar el pasado con el presente. En el caso de los suplementos culturales, una de sus funciones podría ser la de acercar el patrimonio intelectual que forma parte del pasado, a la actualidad, proponiendo formas de relacionar este patrimonio con la actualidad de los lectores. La idea no es concebir a las obras intelectuales y artísticas como parte de un pasado muerto que se puede conocer pero con el cual hay poca interrelación posible. El periodismo cultural, en tanto periodismo, debería procurar darle cierta actualidad a los temas que aborda y no dedicarse sencillamente a enumerar los autores o artistas del pasado o aquellos del presente, sin plantear cuál es el significado de la obra de ese autor o artista. En este sentido, los periodistas podrían sugerir cómo esta obra podría ser interpretada, leída en el contexto actual, en una forma global e integral, más allá de la apreciación del valor estético de la obra.


Para Juan Boido, editor del suplemento Radar de Página/12, el periodismo cultural en los suplementos tiene mucho más de “cultural” que de periodismo”, ya que el periodismo tiene una inmediatez que el periodismo cultural, por lo general no tiene. A esto, debería agregarse, que lo “cultural” del periodismo cultural remite al concepto de cultura como producción intelectual y artística. De todos modos, lo importante aquí es señalar que se están generando nuevas tendencias y nuevos procesos culturales ante los cuales los medios (el periodismo generalista y el cultural) muestran poco interés. Si la cultura es considerada por los suplementos culturales como un conjunto de libros y de obras de arte, se le da un carácter estático a la cultura. 



Referencias

-GOMIS, Lorenzo (1991) Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente, México D.F., 
Paidós.
-FONTCUBERTA, Mar de (1993) La noticia, Barcelona, Paidós.








Tomado de: 
VAZQUEZ, María Evangelina (2003): Hacia una definición del periodismo cultual. Serie Las tesinas de Belgrano 99, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Bs. As. pp. 23-27.

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