28 mayo 2012

Odilon Redon (1840-1916)



Odilon Redon

El arte de la evasión


Para este "ser flotante, contemplativo, completamente arropado por sus sueños", la vuelta a Burdeos a los once años para comenzar a ir a la escuela constituye un duro golpe. Intentando vencer el hastío que le provoca la sordidez de su nueva vida, el joven se refugia más que nunca en su mundo interior. En estas fechas tiene intensas experiencias estéticas, en ocasiones teñidas de ciertas dosis de arrebato místico.



El personaje solitario es uno de los temas más queridos por el artista



El período obscuro


Litografías, dibujos a lápiz y, sobre todo, a carboncillo constituyen un conjunto que Redon denominó Los Negros. En un escenario artístico como el francés de los años ochenta, totalmente dominado por el color, la sombría austeridad de esta obra no podía encontrar muchos compradores. No obstante, la publicación de carpetas de litografías, de una tirada no superior a los cincuenta ejemplares, contribuyó a la expansión del círculo de sus clientes. Entre estos iniciados se encontraban Stéphane Mallarmé, el más notable de los poetas simbolistas, y J.K. Huysmans, autor de A Rebours, auténtica "biblia" del decadentismo finisecular. En 1890, Redon regresa al mundo del color. En un artista que concibe el arte como una síntesis entre los estímulos de la realidad exterior y el mundo interior, no es difícil relacionar las mutaciones del estilo con los avatares de su vida privada: si el momento más oscuro de su producción, a mediados de la década de los ochenta, había coincidido con las muertes de una hermana, de su primer hijo antes de cumplir un año, y de su amigo Hennequin, el nacimiento de su segundo hijo, An, sin duda influirá en la nueva vitalidad que desprende su obra a partir de 1890.








El color


Una obra muy importante en la evolución de Redon, y que anuncia el cambio que se producirá en su estilo en la última década del siglo. Ejemplos del nuevo espíritu son obras como Oannes o Los ojos cerrados, ambas de ese año, óleos que reproducen motivos ya representados en blanco y negro. Desde 1895 el pintor se consagra a la pintura al óleo y al pastel y su obra gira alrededor de una serie de temas recurrentes, como los jarrones de flores, la mitología, los cuadros de tema religioso o la representación de la figura humana. Su actitud de artista original y comprometido con sus ideas -que le llevara en 1884 a la presidencia del grupo de los Independientes- le granjea la admiración de la nueva generación de pintores, especialmente de los que componen el grupo de los nabis, quienes, tras la marcha de Gauguin a Tahití en 1891, le adoptan como maestro. 















Tomado de:
García Torres, Milko A.: Recopilación de la colección Grandes pintores del siglo XX, Ed. Globus Comunicación S.A. y Ediciones Polígrafa S.A.