11 agosto 2013

El Kirchnerismo y la Memoria. Federico Lorenz


Excombatientes de Malvinas en Casa de Gobierno.
Jujuy, 16-03-12. El gobierno provincial reconoce
 esta gesta heroica


El kirchnerismo y la memoria 

Federico Lorenz




El proceso iniciado por la adopción de la memoria, la verdad y la justicia como políticas de Estado por Néstor kirchner desde 2003, continuado por su sucesora Cristina Fernández, abrió un interesante panorama. Aunque criticado y discutido, generó un proceso de resignificación del pasado que lo excede. Los primeros meses del gobierno de Kirchner fueron un constante puesta en acto de ese compromiso.


La política de Kirchner también tuvo consecuencias sobre Malvinas. Al impulsar los procesos de justicia, ofreció a los excombatientes nuevas claves simbólicas de lectura para pensar tanto sus experiencias como sus demandas históricas. Durante el preestreno de la película Iluminados por el fuego (Tristán Bauer, 2005) en la provincia de Corrientes, muchos ex soldados reconocieron en las vejaciones que el film muestra las que ellos mismos habían sufrido durante 1982. Algunas agrupaciones iniciaron la presentación de causas judiciales por crímenes de lesa humanidad durante la guerra. Tales hechos no eran una novedad; pero un cuarto de siglo habían pasado desde las primeras denuncias y la existencia de un contexto favorable para que volvieran a circular.


Como contrapartida, la reivindicación de la causa nacional que hace el kirchnerismo alienta a nostálgicos del pasado que relatan la Guerra de Malvinas como si el terrorismo de Estado no hubiera tenido lugar. De allí que las definiciones por parte de un gobierno que declara un fuerte compromiso tanto con Malvinas como con la reivindicación de las movilizaciones populares y el castigo a los culpables de la represión son imprescindibles.


Este año el Consejo Deliberante de la ciudad de Mar del Plata bajó de sus paredes el retrato de Pedro Edgar Giachino, oficial naval muerto durante la recuperación de las Malvinas y primer muerto en combate de la guerra. El oficial muerto por los marines aparece mencionado en cuatro causas por violaciones a los derechos humanos, vinculadas a la represión en la ciudad de Zárate. Sin embargo distintas voces se alzaron criticando el gesto del Consejo, desde los familiares del muerto hasta agrupaciones de veteranos y familiares. Argumentaron que al bajar el retrato se mancillaba la memoria de los héroes nacionales y se atentaba contra la causa. Era una "vergüenza nacional".


Este es un ejemplo notorio del proceso bifronte que la política de memoria del kirchnerismo impulsa en relación con Malvinas. En primer lugar, algunos actores que históricamente criticaron la guerra, en particular en relación a su conducción y el desempeño de sus oficiales, encontraron en la lucha por los derechos humanos un repertorio argumental, y en la política estatal un espacio a partir del cual renovar y profundizar sus demandas. Éstas, como señalamos, no son nuevas, pero así lo parecen en el contexto de transformación de la "lucha contra la impunidad" en política de Estado.


Sin embargo, la retórica latinoamericana y antiimperialista, con énfasis en la "recuperación de la autoestima", o más específicamente, la reivindicación del carácter "malvinero" de los presidentes, rasgos distintivos del discurso kirchnerista, alimentan otras visiones sobre la guerra más esencialistas. Ancladas en el repertorio de la izquierda nacional, reivindicándose populares y "revisionistas" comparten con sectores conservadores o directamente reaccionarios la defensa de la "causa nacional" por encima de sus circunstancias, ya que también incluyen la guerra de 1982 en una ucrónica lucha de la nación contra el imperialismo.


De este modo, la política de gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en relación con la reparación judicial del pasado dictatorial, de fuerte crítica a las fuerzas armadas de entonces y a los sectores civiles cómplices, acaso involuntariamente esté reforzando los discursos que evitan la revisión de las conductas y responsabilidades de esos actores y garantizan su impunidad. El contenido "nacional" del relato "malvinero" del discurso oficial entra en contradicción con la aproximación crítica del pasado que el mismo gobierno impulsa. Pero es fuerte, ya que enraíza en una tradición ideológica nacional y popular que comparte muchos elementos con los relatos históricos mas tradicionales basados en el repertorio patriótico, y que consisten en la reivindicación de "la gesta" de Malvinas como una guerra en nombre de una causa sagrada, realizada por el sacrificio de vidas humanas en nombre de la Patria.


Es necesario estar alertas. Desde 2003 se ha abierto la posibilidad de rediscutir el pasado, dirimir institucionalmente las contradicciones en torno al conflicto significaría la producción de un nuevo "relato" sobre la guerra de 1982. Lo menos costoso políticamente es tolerar la conveniencia de los opuestos, unidos como siameses por "Malvinas", la víscera sensible de la cultura política argentina. Definirse en uno u otro sentido de esta contradicción remite a distintas imaginaciones de un país y una comunidad, es decir, a una definición, a un conflicto.








Tomado de:
LORENZ, Federico (2012): "Hay mas cuadros que bajar". En: Le Monde Diplomatique 153, Marzo de 2012, p.9.
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